El destacado técnico Ildefonso Sánchez del Río y Pisón inició su actividad profesional en Asturias. Fue contemporáneo de Eduardo Torroja, con quien compartió su pasión por las innovaciones y por la aplicación del hormigón armado, hecho que se evidencia ante el paralelismo de las obras de ambos, entre las que podemos destacar la tribuna cubierta del estadio de Buenavista en Oviedo y las viseras que para el hipódromo de la Zarzuela proyectó Torroja, o la estructura de la cubierta del mercado de Pola de Siero con la del mercado de Algeciras, obra de Torroja.
El reconocimiento internacional por sus innovaciones en las formas estructurales, sus obras realizadas, la justificación de las formas de las mismas y sus técnicas constructivas, contrasta con la mediocridad en que se encontraba inmersa la arquitectura española a comienzos del siglo XX.
Su adscripción profesional hace difícil situarlo en una escuela o movimiento de los producidos en la arquitectura española entre las décadas de 1920 y 1930. Aunque, ingeniero, su labor fue también, en parte, la de un arquitecto, y desde ese punto de vista debió de hacerse eco de las tendencias racionalistas o funcionalistas, que hicieron su aparición en España en aquellos años.
Así pues, la obra de Sánchez del Río en Asturias (fue ingeniero municipal en Oviedo desde de 1924 hasta 1940) mostró una clara vocación arquitectónica, como él mismo gustaba de manifestar, y respondió siempre al propósito de utilizar el hormigón armado, lo que le permitió innovar estructuras, economizar recursos y construir unas obras en las que conjuga resistencia y ligereza, funcionalidad y belleza.
Consecuencia de su inquietud en la búsqueda de formas y la experiencia acumulada en sus realizaciones, Sánchez del Río concibió una tipología de depósitos de agua con características totalmente diferentes de las tradicionales, de planta rectangular, que habitualmente se adoptaban hasta entonces, por considerarlas menos racionales, menos constructivas y menos bellas. Después de muchos tanteos comparativos, encontró una solución más racional para los depósitos de abastecimiento, planteando para el recinto del agua una forma tórica, cuyo cilindro central, utilizado para albergar la cámara de llaves, contrarrestaba el empuje de los nervios radiales que de el arrancaban, y que en su otro extremo apoyaban en pesados contrafuertes de mampostería.
lunes, enero 11, 2010
Depósito de El Picayón, El Cristo, Oviedo
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