Tomando unas cervezas en la Plaza Real de Barcelona, un poco amuermado, tuve la idea de fabricar una pajarita con el papel interior de una cajetilla de tabaco. Al momento unas amigas japonesas, disuadidas por la acción, se pusieron manos a la obra para fabricar la suya propia. El pasatiempo se convirtió así en una especie de pequeña competición papirofléxica, cuyos resultados se hacen patentes en las imágenes mostradas bajo estas líneas:




Conclusión: evidentemente las nuestras son dos culturas BASTANTE diferentes en estilo y ejecución manual.
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